En Zitlala, la Pelea de los Xochimilcas renueva un ritual ancestral previo a la Cuaresma
Zitlala, Gro., 17 de febrero de 2026.– Entre música de viento y el colorido de faldas bordadas de Acatlán y blusas típicas de la región Montaña Baja, los barrios de este municipio se preparan para protagonizar una de las tradiciones más arraigadas del estado: la Pelea de los Xochimilcas, un ritual que antecede al Miércoles de Ceniza y que simboliza la purificación colectiva antes del inicio de la Cuaresma.
Desde la noche del martes, capitanes de cada barrio afinan los últimos detalles. En la cabecera municipal, Godofredo Tianguis encabeza a su grupo de peleadores, quienes durante meses se han preparado física y anímicamente para representar a su comunidad en el combate a puño limpio.
San Mateo, San Francisco, la cabecera municipal y Tlaltempanapa recorren sus calles acompañados de música tradicional para convocar a los participantes. La marcha concluye en la explanada del ayuntamiento, donde, minutos antes de las tres de la tarde, los contendientes se colocan frente a frente y buscan rival.
Aunque en los últimos años se ha incorporado la presencia de réferis y elementos de seguridad para evitar excesos, la esencia permanece intacta: enfrentamientos directos, sin más protección que la voluntad de participar.
Narices fracturadas, cejas abiertas y múltiples cortaduras son parte de la escena que cada año se repite. Algunos requieren suturas, pero pocos abandonan el ruedo antes de tiempo.
Más allá de la violencia aparente, los habitantes defienden la práctica como un acto simbólico para “limar asperezas” y liberar tensiones acumuladas. Aquí no hay vencedores ni derrotados; la meta es iniciar la temporada litúrgica con el espíritu renovado.
La tradición, según la narrativa popular, se remonta a tiempos anteriores a la conquista española. Se cuenta que antiguos pobladores se dividieron de los llamados xochimilcas, lo que generó conflictos. Para protegerse de saqueos y abusos, los guerreros locales se vestían de mujeres y, al ser capturados, enfrentaban a golpes a sus agresores, defendiendo así a la comunidad.
Hoy, la Pelea de los Xochimilcas continúa siendo motivo de debate y críticas por la violencia que implica. Sin embargo, para los zitlaltecos representa identidad, memoria histórica y un fuerte arraigo cultural que se transmite de generación en generación, incluyendo a jóvenes y niños que observan y aprenden el significado de este singular ritual.



